Recuerdo en tiempos no tan lejanos, como observaba un tanto sorprendido, como
los grupos de turistas bajaban ansiosos cára de fotos en mano, para recorrer los
laberínticos pasillos del cementerio de Recoleta, en
Buenos Aires. Entonces, no entendía que podía tener de
atractivo el cementerio.
Sin embargo, no había nada de extraño. El turismo en cementerios, tiene nombre,
"necroturismo", y en un tour en tal modalidad, se puede
observar, desde excelente arquitectura, entre esculturas, mausoleos y tumbas,
hasta conocer parte de la historia de un lugar a través de sus personajes más
notables, que descansan para la eternidad en algunos de los cementerios más
reconocidos.
El necroturismo se puede practicar en sitios como el Cementerio du Pére-Lachaise, o el de Montparnase, ambos en París. En ellos, descubriremos el lugar de descanso eterno de personalidades de talla mundial, como Oscar
Wilde (en el primero), o Jean Paul Sartre (en el último). Es de imaginar que en
una ciudad y un país con tanto peso histórico, las figuras con sus mausoleos son
innumerables.
Lo mismo, me ha sucedido en una visita a la Basilica de la cruz, en Florencia.
Además de un símbolo del arte florentino, San cruz es la morada final y mausoleo de notables familias
de la ciudad, artistas y hasta científicos que dejaron su huella eterna en la
humanidad, un verdadero sepulcro para ilustres de la talla de Maquiavelo,
Gelileo Galilei, o Miguel Ángel.
El necroturismo tiene tanto para ofrecer en Europa: Cementerio Highgate en
Londres, Sudfriedhof en Leipzig (Alemania),
Staglieno en Génova (Italia), Zentralfriedhof en
Viena. Y aún, el necroturismo puede mezclarse con la aventura, al visitar
las catacumbas de Roma, o incluso las de París. La muerte,
también tiene su atractivo desde una óptica turística.
El necroturismo se puede practicar en sitios como el Cementerio du Pére-Lachaise, o el de Montparnase, ambos en París
Lo mismo, me ha sucedido en una visita a la Basilica de la cruz, en Florencia
El necroturismo

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